Seguro que muchos de vosotros habéis experimentado, bien ser líder de un equipo siendo bastante joven o bien, tener un líder de equipo más joven que tú. Con el término joven no quiero decir que el líder acabe de entrar en la empresa o esté empezando su carrera, sino que el concepto de la edad cobra cierta importancia en este tipo de situaciones.

Evidentemente, la edad tiene bastante relación con la experiencia, pero en equipos o departamentos nuevos o con poca antigüedad, es posible que el responsable del equipo haya crecido con el departamento y conozca todos los procedimientos, herramientas y características, aunque otros miembros del equipo tengan más experiencia, por ejemplo, en el sector.

Esta fue concretamente mi experiencia ya que, aunque cuando empecé a liderar un equipo era (¡y soy! :P) bastante joven, había crecido con mi departamento (de 3 a unas 16 personas) y tuve la oportunidad de ayudar a mejorar el servicio centrándome, sobre todo, en el equipo y los proyectos.

En estos casos, nos podemos ver ante situaciones difíciles en las que el cliente o capas más altas de tu empresa no nos tomen en serio o no confíen demasiado en nuestras capacidades. Sin embargo, para no alargarme demasiado, en esta entrada me gustaría centrarme en el equipo en sí y hablaremos más adelante del resto de factores que pueden afectar a esta situación.

Aquí os dejo cinco consejos que he ido aprendiendo gracias a mi equipo y a muy buenos profesionales de los que he tenido la suerte de aprender a lo largo de mi carrera:

1. Si estás donde estás es porque tienes las capacidades y porque tus responsables confían en ti. Créetelo, da lo mejor de ti y explota al máximo tus habilidades de liderazgo y gestión. Aprende. Esta es una de las mayores dificultades con las que me he encontrado, ya que la transición de ser parte de un equipo a liderarlo suele ser difícil si no tienes una personalidad un poco agresiva (en el buen sentido de la palabra). Sin embargo, me di cuenta de que actuar como la persona responsable no solo mejora los procesos de trabajo y resultados, sino que también hace que el equipo se sienta mucho más seguro si esta persona toma las riendas y se lanza el primero a la batalla.

En este punto también es importante mencionar que los cargos superiores tienen que darte tu sitio ante el resto del equipo (y de la organización). Autoproclamarse responsable de un servicio no creo que tenga el mismo impacto positivo ante el resto de equipo.

2. Sé humilde. La categoría o el cargo no define tu nivel de conocimiento y todos estamos en continuo aprendizaje. Es importante que mantengamos un buen equilibrio entre la humildad y la seguridad que mostramos en nosotros mismos y nuestras capacidades. Ni un extremo ni el otro.

3. Pide feedback y escucha a tu equipo. Pregunta cómo lo estás haciendo tanto a los compañeros que tienes por encima, como a tu equipo. Si recordáis la plantilla de reunión individual que compartí hace unos meses, una de las preguntas que incluyo es, precisamente este punto: ¿Qué te falta o te gustaría recibir de tu responsable/del resto del equipo?

4. Busca un buen mentor, una persona con más experiencia que pueda guiarte y te ayude a desarrollarte como líder. Además, nunca tengas miedo de preguntar. El hecho de que confíen en ti para liderar un equipo no quiere decir que se espere de ti que tengas todas las respuestas y siempre sepas cómo actuar.

5. Mi último consejo extra es que estés preparado para cometer errores y que aprendas de ellos. Muchas de las decisiones que tomes pueden no ser las mejores, pero quedémonos con lo bueno y aprendamos de ello. Si además tenemos una cultura de confianza como comentaba en la entrada anterior, estoy segura de que la gente que nos rodea nos apoyará y nos ayudará a salir adelante ante situaciones difíciles. Al fin y al cabo, de eso se trata el trabajo en equipo, ¿verdad?

¿Y tú? ¿Tienes algún consejo o la experiencia de haber liderado un equipo siendo todavía bastante joven?

Gema

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