5 prácticas para ser un buen líder cuando no nos sobra el tiempo

En un ambiente en el que saltamos de reunión en reunión, nos movemos a diferentes oficinas de clientes o proveedores y hay días en los que apenas podemos parar 20 minutos para comer, seguro que alguna vez te has preguntado: “¿y de dónde saco tiempo para ser un buen líder y cuidar de mi equipo?”. Cuando tienes un equipo a tu cargo, a las tareas que ya tenías que realizar se les suman la responsabilidad y todo lo que supone gestionar personas.

Imagen de fondo de Leone Venter en Unsplash

Si, además de tener esto en mente, te digo que nuestras prioridades deberían ser las personas y los clientes o proyectos en ese orden, parece imposible que podamos cumplir con todas nuestras obligaciones cuidando a nuestro equipo como parte más importante de nuestro día a día y sin descuidar nuestros proyectos y clientes, ¿verdad? Pues bien, yo propongo invertir tiempo en cinco sencillas prácticas para conseguir un equipo que crece de manera orgánica y que te permite dedicar el tiempo necesario para cumplir con todas nuestras tareas y responsabilidades.

  • Forma a las personas. Aporta tu crítica o valoración (feedback). El tiempo que empleamos en felicitar por los trabajos bien hechos o en explicar qué tareas se podrían hacer mejor no es tiempo perdido, sino tiempo invertido. De esta forma, tu equipo mejorará sus cualidades y adquirirá las competencias necesarias para dar un excelente servicio al cliente.
  • Confía y delega responsabilidades. Esto no solo es importante para reducir tu carga diaria que, en ocasiones no te deja enfocarte en otras tareas más importantes o urgentes, sino que también es una forma de generar autonomía y motivación en el equipo. Es importante que todos nos enfrentemos a retos cada vez mayores y, si esto se puede hacer con el apoyo o la guía de tu responsable, el crecimiento será más orgánico y el aprendizaje más productivo.
  • Da ejemplo. Es muy difícil conseguir que tu equipo responda y dé unos resultados excelentes si tú te conformas con la mediocridad en tus propias tareas. Eres un referente y tu equipo te sigue porque confía en ti y no por obligación o jerarquía.
  • Involucra a las personas en tareas importantes cuando sea posible. Ligado a confiar y delegar, esto genera un sentimiento de compromiso y responsabilidad que consigue sacar lo mejor de cada persona. A veces, el resultado no es el mejor a la primera, pero ahí está el buen líder para guiar y ayudar a mejorar. En este punto es muy importante contar con ese acompañamiento y que felicitemos a nuestro equipo tras una tarea bien hecha, ya que suelen ser proyectos en los que se invierte mucho esfuerzo y es muy positivo que se sientan orgullosos de su trabajo y vean que tú lo reconoces. Más adelante hablaremos más detalladamente de la cultura de desarrollo que se retroalimenta.
  • Toma el mando. Aunque demos autonomía a nuestro equipo y confiemos en su trabajo, en muchas ocasiones, hace falta tomar el mando y actuar para que todo siga su camino. Aunque todos sepamos lo que tenemos que hacer y cada uno haga su trabajo correctamente, no podemos dejar que el barco vaya solo y para ello, es necesario que estemos pendientes de encaminar los proyectos y las tareas hacia los objetivos que queremos conseguir. Sobre todo, en situaciones de especial dificultad o cuando el equipo no se encuentra en su mejor momento. Con este punto me refiero, sobre todo, a saber priorizar y tomar las decisiones que sean necesarias en cada momento.

Definitivamente, si tengo que invertir mi tiempo en algo, siempre intento que sea en estos cinco puntos. Pero, ¿qué conseguimos exactamente con esto?

  • Un equipo motivado: que disfruta de su trabajo y no se ve inmerso en una rutina aburrida;
  • en continuo crecimiento, no dejamos de aprender y de crecer para convertirnos en mejores profesionales y mejores personas;
  • y una cultura de trabajo que se retroalimenta: a medida que va creciendo, los empleados que van subiendo en la jerarquía de la empresa, van formando a los que se van uniendo para que todos los miembros cuenten con los conocimientos necesarios y se muevan en la misma sintonía.

Con ello, además de tener un equipo de trabajo sano que ofrece los mejores resultados posibles, tu carga de trabajo disminuirá y tendrás tiempo para dedicar a tus responsabilidades, que no dejan de ser una parte sumamente relevante de tu día a día.

Espero que esta primera entrada te resulte útil. ¿Y tú? ¿Qué buenas prácticas aplicas en momentos en los que no tienes todo el tiempo que te gustaría para dedicar a tu equipo?

Gema

2 comentarios sobre “5 prácticas para ser un buen líder cuando no nos sobra el tiempo

Replica a Gema Cancelar la respuesta