En esta otra entrada, explico en detalle en qué consisten estas reuniones o cómo las he utilizado cuando he liderado un equipo, pero antes, me gustaría contaros mi experiencia personal como empleada con respecto a esta herramienta tan potente.
Para los que me conocen, Decathlon no solo fue mi primera empresa y el primer trabajo en el que sentí tener una responsabilidad real, sino que me ayudó a consolidar la base de lo que soy ahora profesionalmente y, todo esto, sin mencionar lo mucho que esta experiencia me aportó a nivel personal.
Intentaré no alargarme demasiado, pero me parece que el contexto es esencial y tengo que señalar que este fue mi caso concreto y, probablemente, haya muchas cosas que hayan cambiado y personas que hayan vivido experiencias muy diferentes.
Pues bien, es muy común que los estudiantes recurran al puesto de vendedor en una sección para ahorrar algo de dinero mientras estudian o para tener su primer contacto con el mundo laboral, ya que este tipo de empresas ofrecen horarios muy flexibles que se pueden compaginar fácilmente. Y, aunque muchos lo ven como un «simple trabajo de vendedor» la realidad, si tienes un buen responsable y estás abierto a aprender, es mucho más que eso, ya que te integras un entorno profesional agradable en el que se aprende sobre trabajo en equipo, atención al cliente, eficiencia, resolución de problemas, comunicación y muchos otros aspectos.
Yo tuve la suerte de trabajar en una sección sumamente cambiante a lo largo del año. Entonces se llamaba “Agua” e incluía artículos relacionados con numerosos deportes acuáticos. Ya os podéis imaginar las bromas de mis amigos cuando les contaba que yo era “Gema de Agua” (o “Hema de Agua”, como terminaron llamándome mis compañeros). En esta sección, podías tener un equipo de 30 personas en un momento del año o podíais ser 5 o 6 en otro, por lo que hay un trabajo muy importante detrás de liderazgo continuo. Afortunadamente, en ese momento es cuando coincidí con mi primera líder inspiradora, Raquel Herraiz, y mi primer EQUIPO (y aquí las mayúsculas son necesarias).
Un día, mi responsable me comentó que teníamos que programar nuestra primera reunión individual y me envió una plantilla que tenía que rellenar para luego comentarla juntas (¡y tengo que decir que todavía la guardo!). Para mí fue una sorpresa, teniendo en cuenta que tenía un contrato de unos tres meses porque en septiembre me mudaba a Alemania para seguir estudiando mi carrera. Casi todos hemos tenido una experiencia de beca o empleo temporal en la que nuestro responsable, “por tres meses que íbamos a estar en la empresa”, no se preocupaba demasiado por nosotros.
Durante la reunión comentamos cosas como los aspectos positivos y menos positivos que experimentaba en mi día a día en la empresa o los objetivos que me había establecido previamente y los nuevos de cara a los siguientes meses. Pero, ¿por qué me marcaron tanto esas reuniones? Por varias razones:
- Me sentí cuidada. Mi responsable, en pleno mes de julio, tenía un equipo de unas 35 personas y se había tomado el tiempo de leer mi ficha, sentarse conmigo a revisarla y rellenarla con sus comentarios para devolvérmela al finalizar.
- Me sentí motivada. Tenía objetivos definidos y mi responsable era clara conmigo para decirme lo positivo que veía en mí, así como mis puntos de mejora.
- Me sentí responsable. Tenía un área de la que me encargaba en la sección y sabía que debía prestarle especial atención para sacar el mayor partido de ella.
Todo esto no hacía más que moverme a querer demostrarle a ella y a mí misma lo buena profesional que podía llegar a ser en un entorno en el que sentía que se preocupaban por mí, por mi desarrollo y por mi bienestar laboral, y no solo por los números. Por supuesto, a esto había que sumarle que esta persona había creado un entorno de trabajo en el que trataba que todos remásemos en la misma dirección y los más veteranos sabían perfectamente cómo liderar el equipo a menor escala; enseñándonos todo lo que sabían, apoyándonos cuando lo necesitábamos e incluso a veces protegiéndonos y tomando más responsabilidad si nos equivocábamos o teníamos dudas.
Evidentemente, la reunión individual era solo una pequeña parte de todo lo que aprendí durante los años que trabajé en Decathlon, pero al percibir los beneficios que tenía en mí como empleada, no dudé en crear mi propio modelo de reunión individual de seguimiento cuando comencé a liderar equipos. Y tengo que decir que me funcionaban bastante bien.
La próxima semana explicaré con mayor detalle cómo adapté la estructura de esta reunión para utilizarla en mi puesto de responsable de equipo en una Big4, ya que supone un gran cambio tanto en cuanto a tareas, proyectos y el día a día; como en la cultura y organización de la misma empresa. También explicaré la metodología que utilizaba y, por supuesto, os compartiré mi plantilla para que la probéis o la adaptéis a las necesidades de vuestro propio equipo o empresa.
Como siempre, espero que os haya servido esta reflexión y os invito a que compartáis vuestra experiencia como miembro o responsable de un equipo.
Gema